Bloques de cemento

Fuera del embuste taciturno,

lejos de las estatuas cotidianas.

Ella se adentra:

ahora se encuentra con simulantes ídolos.

.

Carece del problema del tiempo.

Todo es letargo

el vacío sustento de las propias ilusiones

son ligadas al recuerdo.

.

Su entusiasmo no genera contento.

Interés había,

en su cara no todo era porfía.

Ella era artista.

Ellos no lo sabían.

.

Sus gustos eran inservibles.

Sus sueños ilusiones,

Sus miedos meras confusiones.

.

La lectura, salvaguarda,

imperecedera manía

protectora de citadinos chismes

no invaden su armonía.

.

Gente, ella supone, que no le concernía.

.

Ahora ha muerto.

Transitamos vagamente cauces inciertos.

Sólo vemos bloques, 

saludamos al cemento

.

¿Volveremos a sentir lo eterno?

.

Miradas, opiniones, gritos y aventuras.

Nos traía a la vida con premura.

.

Pensadores, genios luchadores,

hijos, nietos y poetas.

Palabras invocadas: Hoy letra muerta

.

La oscuridad nos cubre,

en esta lejana pieza.

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Ángeles de la guarda

Hermanos

No es que no vuelva, porque me he olvidado. Sencillamente los momentos suceden. Hay otras vivencias, otras personas y otras letras. 

Por otro lado, ese pequeño momento insignificante de la verdad que ocurrió hace ya ocho años. La verdad, la ciencia, la medicina y el doctor. Siempre estuvieron en algún potencial escrito. Sin embargo, no podía terminarlo. El error era simple: quería hablar de mí. Y lo que tengo que hacer es hablar del ellos: de la hermana mayor que muere y del hermano menor que vive.

Pero, ¿cómo hablar de hermanos sin tener uno?, ¿cómo hablar de la muerte de un hermano? No es lo mismo que se muera la madre a la hermana. El hijo sabe que el destino de los tiempos es que sea la tumba lo que observe, además el hijo siempre mira para el proyecto y el futuro. El constante entusiasmo de la aventura por venir. Los padres están en la espalda.

Los hermanos no son así, los hermanos están en el camino a un paso, sin mirarse. Pero están ahí. Con una presencia cálida o de ultratumba depende de ellos como puede imaginarlo. 

Ahora el hermano sobreviviente tiene dos hijos. Lo imagino observando al menor y a la mayor revolotear de aquí para allá. Supongo que a veces se preguntará: ¿Así era yo? ¿Yo no era así? También lo imagino recordando una simple verdad: no somos lo mismo. 

Ahorar ya sabe que yo estoy más cerca de ellos que de él y su hermana. Cualquier hijo único puede pasar una vida tratando de entender esa emoción que no puede ser doblegada a voluntad por las personas.

El grito de “élla es mi hermana” también sonaba cuándo a su hermandad le adicionaba su otra maldición: La ciencia médica. Por que el menor es el doctor. Según cuenta la leyenda, el mejor siempre es el mejor. 

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El mundo de los suicidas

En el trayecto del viaje del retorno. En el camino a su casa revoloteaba sobre él una imperiosa ansiedad de otros momentos. La angustia de esta correcta y concientes palabras que salen de su boca. Hermosa ella, sonsorsada y monótona. 

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