El conocía el comentario sobre su búsqueda. Él sabía que la estaban realizando. Se lo dijeron: “Te estamos buscando”. El colectivo llegó antes; de todas formas decidió caminar en busca del monumento donde estaba su hermano, que era clase 1962.
Traía sobre sus hombros la tranquilidad de la pampa. Los otros eran el febril e indiferente lunes. Iban y venían con sus trajes, sus peinados, sus justificaciones, nubes de peros, sueños incumplidos, simple afán por el dinero, la mina, el auto y su casa en algún club de campo.
De repente vio dos chicos. Sus uniformes de institución privada estaban inmaculados. Iban caminando hacia quien sabe el lugar. Pero, uno maltrató al otro.
Entonces, Reynaldo, se paró en medio de la ciudad, y toda la pampa húmeda se le apareció en su memoria. Decidió decirle al primero de los niños que su actitud le parecía indigna. Le explicó
“¿No es propio de criollo, sino de gringo rabioso?”.
Pero la ciudad, que con su rápida respuesta ya había entrenado al pequeño: citadino tuvo como respuesta más que habitual responder.
“¿No se murieron los gauchos don?”
El orgullo de esa palabra aún retumbaba en su oído cuando decidió responder
“No soy letrado y soy peón rural, eso sé. Vengo a visitar a mi hijo: algún día él será médico. No sé qué es ser gaucho. Yo no lo sé. Sólo me acerqué para decirte algo que me dieron los años: me arrimé para decirte lo que era la amistad. No creo que sea hacer mucho, sólo tratar de hacer cosas lindas”
En ese instante, los dos chicos se miraron. Y uno sacando un libro leyó:
Hay hombres que de su ciencia
Tienen la cabeza llena;
Hay sabios de todas menas,
Mas digo sin ser muy ducho
Es mejor que aprender mucho
El aprender cosas buenas
Ante la pregunta de dónde había salido. Le dijeron: “Martín Fierro”. Los chicos ahí fascinados frente a “El gaucho” lo escucharon hablar un rato. No uso palabras que estaban en ese libro. Cuándo uno es pobre e ignorante no hace que eso sea un lujo. Le da vergüenza.
Con su nuevo título, el gaucho Farias, frente al monumento de su hermano, habló de la amistad.
1 comentario
Amé! «Es mejor que aprender mucho, el aprender cosas buenas» definitivamente! Me intriga quién fue el gaucho Farias, aunque cierta intuición me deja algún nombre en la cabeza…