1. El otro
«Mi primer propósito fue olvidarlo, para no perder la razón»
«Al recordarse no hay persona que no se encuentre consigo misma»
17
«El poeta de nuestro tiempo no puede darle la espada a la época
2. Ubrica
«Lo que decimos no siempre se parece a nosotros»
3 El congreso.
«Noto que estoy envejeciendo; un síntoma inequívoco es el hecho de que no me interesan o sorprenden las novedades»
«Nada me dolió tanto como pensar que paralelamente a mi vida Beatriz iría viviendo la suya.»
«las palabras son símbolos que postulan una memoria compartida»
4. There are more things
«Repetidas veces me dije que no hay otro enigma que el tiempo, esa infinita urdimbre del ayer, del hoy, del porvenir, del siempre, del nunca.»
5. La secta de los 30
6. La noche de los dones.
«Se debatía el problema del conocimiento. Alguien invocó la tesis platónica de que ya todo lo hemos visto en un orbe anterior, de suerte que conocer es reconocer; mi padre, creo, dijo que Bacón había escrito que si aprender es recordar, ignorar es de hecho haber olvidado. Otro interlocutor dijo: Nadie puede recordar la primera vez que vio el amarillo.»
«No hay un pueblo de la provincia que no sea idéntico a los otros, hasta en lo de creerse distinto»
«Los años pasan y son tantas las veces que he contado la historia que ya no sé si la recuerdo de veras o si sólo recuerdo las palabras con la que la cuento»
7. El espejo y la máscara.
«La guerra es el hermoso tejido de hombres y el agua de la espada es la sangre»
8 Undr
«Me quiso una mujer que nunca olvidaré; la dejé o ella me dejó, lo cual es lo mismo»[1]
«Tanto había envejecido su cara que no pude dejar de pensar que yo mismo era viejo»
9 Utopía de un hombre casado.
«La certidumbre de su voz me bastó»
«Ya no hay quien adolezca e pobreza, que habrá sido insufrible, ni de riqueza, que habrá sido la forma más incómoda de la vulgaridad»
10. El soborno
«No somos tan distintos. Un pecado nos une: la vanidad: Usted me ha visitado para jactarse de su ingeniosa estratagema; yo lo apoyé para jactarme de ser un hombre recto»
11Avelino Arredondo
12 El deseo
13 El libro de arena.
[1] Es lo mismo si se mira con los ojos del amor. Si embargo, hay gente que mira con los ojos de la soberbia, del egoísmo y del amor propio. Esos pusilánimes solo creen en aquel «macho rústico» de antaño, en aquel que deja, en aquel que es «Todo un varón». Sin darse cuenta que nunca han amado a otras personas que a sí mismo. Pero, aunque se amen, sólo aman su imagen. La triste realidad es que están con otros compartiendo su soledad.