Terapia – David Lodge

El sueño profundo y húmedo de toda una generación educada sobre el tercer cuarto del siglo XX:

«1. Éxito profesional

2.Buena situación económica

3.Buena salud

4.Matrimonio Feliz «(Terapia, Pág. 39)

Sin embargo, estamos frente a un hombre que se siente desgraciado ¿Qué hacer? La respuesta, también típica; Acudir a terapia. El malestar, su gestación, descubrimiento, ataque y potencial solución son los ejes que atraviesan el mudo relato de “Terapia” de David Lodge.

Nuestro Hamlet moderno: “michelines”, un hombre típico de las sociedades occidentales acomodadas se descubre con un dolor de rodilla que lo lleva al cabildeo y búsqueda de la razón y de las causas de la vida misma. Las notas que leemos son las de su diario íntimo: ¡Faltaba más!

Así, lentamente vamos conociendo a un personaje dubitativo y sin convencimiento que navega en el mar de la duda preguntándose: ¿Estaré haciendo lo correcto? ¿Hice lo correcto hace 20 años? Mientras en el texto también vemos a los doctores en literatura, universidades, académicos, gente de alcurnia y no tanto que opinan sobre la vida con la grandilocuencia típica de esos sujetos.

Mientras tanto, Michelines atraviesa su crisis siendo, juez parte y fiscal. Todo en el máximo clímax de la clase media occidental. Que en el medio de su confort de sofá observa e inquiere:

“Tenía la impresión de que una tormenta de depresión se estaba formando en el horizonte, y de que un maremoto de desesperación se estaba levantando para engullirme” – Página. 85

Un libro que destila el sarcasmo de “Cultos” conversadores de la sutil ironía londinense. Acompañado por el alegre culto de la duda sobre uno mismo. Ejemplo alegre de cualquier estudiante de psicología que está al acecho del trauma.

Mientras tanto nuestro protagonista se separa y tiene los típicos avatares del hombre que a las dos de la mañana se despierta y en medio de un insomnio repasa lo que hizo el día anterior y si eso fue lo correcto. “Haga lo que haga lo lamentaré” concluía luego de sus reflexiones nocturnas.

Sin embargo la segunda parte es más ágil y divertida, recoge la visión de los personajes para terminar en la búsqueda de la redención: persiguiendo un amor adolescente en el camino de Santiago. ¿Lo encontró?…quién sabe.

Una estrella de la adolescencia brilla ya pasado los 50. ¿Se apagó en la adultez? Tal vez sea aún otro adolescente que recuerda su niñez con heroísmo.

Cómo es usual. ¿Leerlo? Tal vez si, tal vez no.

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