Dulce Catita

Que necesito dulce Daniela,

alguien que pinte aquí,

un mundo nuevo, píntalo nena,

pinta dentro de mí.

Víctor Heredia

El sol le hace bien mientras el mechón tintineaba alegría; rodeada de adultos rígidos donde cada una de las relaciones penden de un hilo. La cordura de su indiscreción une cada parte de lo que está roto. Ella decide cuándo es de día, ella maneja el sol y revolotea con algarabía por todo el comedor. Ahí la conozco, dulce catita cómo si fuera hoy. Ella saltando, por toda la casa. Desparramando amor. A veces entiende, a veces olvida a veces evade el hoy. El sufrimiento y la agonía nunca los mereció.

Pero el azar ha querido que sea otro su recorrido y que desafíe su amor. Cuando su padre biológico decide llegar tarde y no ayudar en ese mundo uno piensa que hay una fragilidad en su sonrisa que podría perderse. Pero ella persiste, insiste. Ella decide cuándo es de día, ella maneja el sol y revolotea con algarabía por todo el comedor.

La realidad implacable se ciñe sobre ella, pero intenta escapar, a veces lo logra, otras hacen como que olvida. Un poco mirando para otro lado, otro poco creando nuevos puentes. De una manera un tanto diferente a otros niños. Evade, pero persiste en lo que quiere. No se hunde en sus miedos e inseguridades. Todavía está acá, y cuándo la reencuentro en su casa recuerdo que ella decide cuándo es de día, ella maneja el sol y revolotea con algarabía por todo el comedor.

De repente declara:

  • “Quiero que Maxi me adopte”

Me sorprendo a encontrarme con la historia. Porque los hijos y los padres tienen relaciones extrañas muy cercanas a la sangre. Pero así no es nuestra dulce catita; ni maxi. La materia de ambos es el tiempo y el cariño que han construido juntos. Fuera del embuste taciturno de aquellos que nos quieren hacer creer que la vida es un destino dimitido aparece nuestra dulce catita para recordarnos que no todo termina en nosotros y que hay opciones para no hundirse en el rencor.

Dulce catita ya es heroína y no lo sabe aún, une familias, crea nuevos lazos, da títulos también aquí. Escribo y pienso, dulce catita, hasta donde llegarás. Yo por mi parte, creo que lejos. Lo siento dentro de mí. Si lo intentas, y tal vez logres conservar, ese alocado modo de vida de nuestra loca de atar.

Pero si un día, tu amor flaquea, y esa dulzura ensaya con partir. No te preocupes la estamos juntando, te la vamos a entregar. Gracias por darnos a cada uno, otra oportunidad, para ser fuertes y amorosos, para construir recordando tu amabilidad. 

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