Capacitación

Las puertas se iban cerrando con el golpe típico de la urgencia mientras el conjunto de rostros desesperanzados se iba asomando. Muchas repeticiones de la palabra dejar y siempre.  

Muchas miradas que evadían la cofradía de las alegrías para juntarse en el grupo de los dolores. Cada persona reaccionaba como le parecía adecuado, lo más común eran las lágrimas. 

Cómo no había quedado en la residencia por bajas calificaciones tenía que asistir a un conjunto de prácticas sin pagas para poder obtener mis horas prácticas requeridas.  

Ahí conocí a mucha gente: Roberto con cáncer de colon, Raúl con problemas en su hígado, Marta, Raquel, Juliana con problemas en las mamas y podría seguir por mucho tiempo.  

Todos ellos me ayudaron mucho, pero no pudieron tapar mis desconocimientos: de no saber cuánto debía ir de suero, a no limpiar una simple aguja. Muchas familias directamente solicitaron que sus familiares no sean atendidos por mí: especialmente aquellos que pudieron entender que el olor que tenía en mi delantal no era simplemente el de cigarrillo. Debería dejar de fumar marihuana en mi casa. Apenas llego al hogar.  

  • “Creo que me voy a ir antes que usted don Raúl” 
  • Pero no Pibe, si sos un campeón, tratá de no matarme vos por favor. Tenete fe. 
  • No soy un hombre de fe, soy un hombre de convicción 
  • Cree con convicción, no con fé. 

Decía mientras dejaba olvidado un cigarrillo en su habitación. También creo que eso no me ayudó para quedar en el curso de enfermería. Dejar que los enfermos puedan tener el cigarrillo y mirarlo. Rotar la cama para que Elisa vea el sol. No informar visitas inadecuadas de familias. Pero sin duda me extralimité el día que permití que la familia de Olivia usara un cañón lanza papel. El medico encargado de todos nosotros elevó un informe comentando mi total indisciplina e indiscreción. Si se hubiese enterado de que fui yo quién lo trajo creo que habría empeorado mi situación. 

Por suerte pude terminar todo el periodo de prueba y llegar correctamente a entregar mi carta con las horas. Recibir mi título y buscar un trabajo. Para mi sorpresa unas semanas después de haber terminado el curso de enfermería me llegó un llamado. En la parte donde estaba me llamaron para que trabaje de manera Permanente 

Cuando llegué me esperaba María con una lista de temáticas a aprender. Apenas la vi le comenté que me había sorprendido su elección ya que muchas áreas que eran cruciales no las había podido resolver.  

“Por eso te di esta lista, querido. Porque eres el peor de todos. Pero en el área de oncología te vamos a ayudar a adquirir esos conocimientos técnicos. Raúl nos dijo que su última voluntad era que te quedes, se lo dijo al director. Dijo que tienes lo más importante: saber perdonar, empujar el vivir y creer con convicción.” 

Así inicié mi camino como jefe de enfermería. Fue hace 20 años. 

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