No te vi cuando llegaste.
Eras abuelo.
Destino de estar antes para vaticinar mis después
No te vi cuando te fuiste.
Tenías manías saciadas.
El vino, tu inclaudicable compañero.
En la muerte hallaste el sendero
No oí tu voz, entre los tonos de los míos,
no vi la reacción de tu rostro ante los otros.
Tampoco vi lo que dejabas cuando hablabas.
No hay diferencia entre pelo y ojos,
no entendí de angustias ni sufrimientos,
no te vi, te desconocí.
Descabellé el tiempo,
y me adueñé de tus recuerdos.
Vi tu mundo angustiado,
tu existencia en disolución
Inventé una heredad del carácter,
tu empeño en el alcohol.
Me obligué al vicio.
Así entenderé la sensación.
Fue por el afán de comprender,
Que yo lo hice.
También te creé otras muertes,
creo que te vi en mi corazón
Un cercano y presente,
No sos un abuelo ausente,
Sos, al igual que todos,
parte de mi creación.