Sospechoso sujeto, Mateo mira a través de su libro. Un poco, levanta la mirada y lo ve, que sujeto irritante, sospechoso… pero ahí está. Criminalmente yaciendo mientras toma sol en la cálida playa. El agua es cristalina, la paz se siente por todos lados. Mateo sólo piensa “Me aburro” Mientras planea alguna aventura, que esperemos no termine en algún ilícito. Pero ahora está concentrado en ese sujeto criminal: su tío.
Ahí está. Tirado en la playa, reposando, tomando sol. Un sujeto jamás visto en su familia, un sujeto feliz. Pero no esa felicidad pasatista de la cual también los intelectuales poseen. Es algo mucho más profundo, se los voy a explicar. Él es feliz profundamente, está en plenitud. El sol, la playa, el calor. La tranquilidad de las olas y la brisa fresca. Todo es verano. La vida es verano. Luego una rica comida, una siesta en paz y una vida que transcurre en la más férrea felicidad.
¿Pero no se da cuenta este sujeto que incluso el imperio Romano se disolvió?, en este preciso instante hay valores subiendo, bajando y acá estamos: ¡Presos en la playa!