Danza y bailarín. Acción y sujeto. Parecen distintos, no me atrevo a separarlos. El bailarín baila, la bailarina baila. Ellos Bailan. Me dicen que hay sujeto y predicado. A mi me suena a una mentira de las tantas que mi profesor de lengua me decía en mi adolescencia. Sujeto, predicado, verbo, adjetivo. A mí, me gustaban las matemáticas.
Yo veo la dulce geometría de los cuerpos. Veo combinación de sentimientos, ideas y movimientos. Todo es unidad para mí. También lo que veo, y mis sentimientos. Todo se profesa en unidad.
Nosotros, los que bailan, dejan de ser la conclusión el destino. A veces son la simple herramienta que transmite algo más profundo, más trascendente, y profundamente humano.
Aquella persona que está danzando, hace danzar a sus sentimientos. Con independencia de si es feliz y triste, jubiloso o desdichado. Eso es danzar. El cuerpo tiene las cualidades, el alma las coyunturas y el espectador las absorbe en su frágil alma humana.